VISIONES DE DEMOCRACIA ¿DEMOCRACIA COMO LEGALIDAD O COMO LEGITIMIDAD?

En la encuesta digital, cuando preguntamos sobre los rasgos que se asocian con mayor intensidad con la democracia, encontramos dos bloques o tendencias: los rasgos de lo que podríamos llamar la democracia deliberativa y participativa, que se orienta hacia la legitimidad del sistema, y, los rasgos de la democracia más institucional y representativa, que tiene que ver con las libertades y leyes, que se orienta hacia la legalidad del sistema.

Cuando consultamos en las entrevistas cuál de estas visiones se debería priorizar, de cara al fortalecimiento de la democracia en este nuevo momento que va abriendo la crisis multidimensional que vive el país, encontramos como respuesta ampliamente mayoritaria que es necesario potenciar la articulación y el equilibrio entre ambas, como una marca de la democracia boliviana.

Se plantea que no son excluyentes entre sí, sino más bien complementarias. “No debemos verlas como una dicotomía”, señala Claudia Calsina, quien sostiene que su articulación y convivencia equilibrada permiten lograr la democracia intercultural. Gabriel Baracatt dice que hay que salir de la democracia binaria y Carlos Toranzo que hay que amalgamar ambas visiones. Godofredo Sandoval afirma que una articulación vigorosa de la participación con la representación podría generar posibilidades para construir un horizonte común en el país. En la misma sintonía, Miguel Castro propone “Institucionalizar la deliberación social”.

Fernando Mayorga señala que en el país existe una disputa por el sentido de la democracia, que enfrenta incluso a las fuerzas políticas. Por un lado, la noción de democracia ligada a la libertad y el Estado de Derecho, que enarbolan las fuerzas contrarias al MAS, y esta organización política que reivindica la democracia como justicia social e inclusión. “Aquí hay una fractura, debemos buscar un equilibrio y articulación”.

Además, encontramos también en criterio de varios de los entrevistados que es necesario en este momento especial de nuestra historia fortalecer la democracia que se orienta hacia la institucionalidad y legalidad, en la perspectiva de generar un equilibrio. Pero, ello no significaría sobreponer una visión sobre la otra. Rafael Archondo acota que la democracia deliberativa debe dar el salto hacia la deliberación entre diferentes, no sólo entre afines. Carlos Hugo Molina indica que “mientras la legitimidad esté encima de la legalidad, el juez le dará la razón a su compadre”, por ello en su criterio es necesario potenciar la democracia de la institucionalidad y legalidad, pero saliendo de la dicotomía que establece ésta con la democracia de la legitimidad.

Más allá de ello, surgen también en las entrevistas otras miradas complementarias sobre la democracia. Como la de Gabriel Baracatt que plantea que “la democracia debe constituirse en un proyecto ético distinto”, que permita romper con la normalidad de un orden injusto e inequitativo.

O la noción de “Democracia paritaria” asociada a la idea de “Democracia radical” que propone Mónica Novillo, al señalar que “la democracia que queremos, la queremos dentro de nuestra casa”, es decir que la democracia debe practicarse en las relaciones que construyen el tejido social; que es necesario trabajar en la práctica democrática en el ámbito privado, allí donde se retiró la democracia, que es el lugar desde donde se tejen las relaciones de poder.

Susana Seleme manifiesta que la democracia debe ser entendida también como una tríada de 3 ejes: representación, reconocimiento y redistribución.

Es también interesante la mirada de Oscar Farfán, quien desde otro punto de vista sostiene que la democracia se construye con mayor libertad y oportunidades económicas, vinculando de esa manera la noción de democracia con la economía.

O, la mirada de los jóvenes, cuya emergencia representa, según Yerko Rodríguez, una revitalizante energía democrática, a partir de otras visiones que tienen que ver con la equidad, el cuidado del medio ambiente y la armonía con la naturaleza, el respeto a la mujer, el manejo de la tecnología y la capacidad de diálogo entre diferentes. “Los jóvenes han superado temas atávicos y barreras para el diálogo”, sentencia Rodríguez. Se observaría que los jóvenes se desenvuelven en otro registro, con otro lenguaje y otras agendas.

Más allá de orientaciones o contenidos definidos para la democracia, Shirley Franco considera que “la democracia consiste en matices”, no se trata de blanco o negro. En esa lógica, debe ser el campo de la pluralidad en contra de la polarización, que en su criterio ha generado un enfrentamiento entre 2 Bolivias.